La plaza 9 de Julio fue el epicentro de cientos de fieles que se congregaron para participar de la procesión de los santos Patronos. La salida del Señor y Virgen del Milagro fue recibida con emoción y alegría. Todos aguardaron la salida especial del Señor Del Milagro. Las calles nuevamente se llenaron de fe, emoción y encuentro.
Pasadas las 15,15 la Cruz Primitiva, inició la procesión seguida por la Virgen de las Lágrimas, la Virgen del Milagro y el Señor del Milagro. Fueron momentos cargados de emoción para los fieles que rápidamente se agregaron con mucha fé. Además, participaron autoridades locales, nacionales y eclesiásticas.
Ya en el Monumento 20 de Febrero, se realizó el histórico Pacto de Fidelidad. El principal orador fue monseñor Mario Cargnello que centró su mensaje en la paz, la fraternidad y el compromiso de construir una sociedad más unida. “Cristo es la paz”, expresó el arzobispo, quien llamó a los fieles a promover el respeto, el diálogo y la unidad.
Durante su homilía, Cargnello también pidió especialmente a los jóvenes comprometerse con el amor y la familia, y planteó tres desafíos para los cristianos: promover un lenguaje de paz, recuperar el valor de la familia y trabajar por la justicia. Además, destacó la solidaridad de los peregrinos que llegaron desde distintos puntos de Salta y del país, y agradeció a todos quienes acompañaron la celebración.
Luego de la renovación del Pacto de Fidelidad, las imágenes emprendieron el regreso hacia la Catedral Basílica, donde se vivió uno de los momentos más íntimos del Milagro. Allí, los fieles volvieron a acercarse al Señor y la Virgen con el compromiso de volver a encontrase el próximo año.
Además, ésta fue la última celebración encabezada por monseñor Mario Antonio Cargnello como arzobispo de Salta antes de su retiro pastoral. Durante casi tres décadas, su figura estuvo vinculada a una de las manifestaciones religiosas más importantes de la provincia y al acompañamiento espiritual de una celebración que forma parte de la identidad salteña.