Un día antes de su muerte, el 23 de junio de 1935, fue la última vez que cantó frente a un público, en Bogotá. El cantante argentino hizo un programa especial en la emisora La Voz de La Víctor. Se tejieron teorías conspirativas en torno a lo sucedido, sobre el vuelo que iba desde Bogotá a Cali vía Medellín. Al momento de despegar en una escala, sufrió un desvío que provocó un choque.
17 personas perdieron la vida en el accidente, varios músicos y trabajadores que formaban parte de la gira de Gardel: Su letrista Alfredo Le Pera, los guitarristas Guillermo Barbieri y Ángel Riverol, el secretario y técnico de sonido José Corpas Moreno y el agente de prensa Alfredo Azzaff. Solo sobrevivieron su secretario, José Plaja, y el guitarrista José María Aguilar.
“La justicia colombiana, en tanto, realizó los peritajes correspondientes para la investigación y llegó a la conclusión de que el siniestro había ocurrido debido a la topografía de la pista, a la que le venían haciendo algunos arreglos, y al viento repentino que se había desatado en ese momento”, detalla el medio Infobae. José María Indio Aguilar relató que antes de subir al avión, Gardel expresó preocupación por un mal presentimiento.
Los vuelos comerciales de la década del 30 no eran muy confiables, los choques eran frecuentes. Es por eso que Gardel temía, sin embargo, era lo más conveniente según la ajustada agenda de la gira del grupo. Según la biografía escrita por Felipe Pigna hubo un cambio de itinerario debido a una amante colombiana que mantenía al músico con una joven de 25 años. La juerga de esa última noche se prolongó en una partida de póker, que demoró el irse a acostar y cambió los planes”. Por esta razón, Gardel y sus músicos no habrían salido a las 8.00 a.m., como se les había propuesto inicialmente, sino pasado el mediodía. En lugar del vuelo directo hicieron, entonces, la escala en Medellín.
Nuevas hipótesis del accidente
La publicación del libro La verdad sobre la muerte de Carlos Gardel reavivó la discusión. El autor, el ingeniero colombiano Mauricio Umaña, reunió años de investigación y antecedentes que ponen foco en errores operativos y administrativos. En una entrevista con WRadio el investigador detalló hallazgos que alteran versiones difundidas durante décadas.
Umaña también cuestionó la legitimidad de la licencia del piloto y señaló que la documentación no estaba en regla: “Era una licencia de piloto privada que ya estaba vencida. Él trató de operar ese avión comercial sin las licencias adecuadas”. Además, se detectó que la aeronave tenía sobrepeso, lo que pudo complicar el despegue.
Hallazgos que reabren dudas
Sobre la dinámica del choque, el ingeniero aseguró: “Él perdió el control del avión, primero lo tiró hacia el lado izquierdo y después hacia el derecho. Impactó al otro avión a ras de tierra, completamente de frente”. Según Umaña, muchas versiones posteriores —como disparos a Gardel o salto de un sobreviviente— son puras especulaciones para distraer la atención.
Una revelación señala la presencia de un joven en la cabina: “En los reportajes e investigaciones encontramos que mucha gente no sabía qué hacía el muchacho, decían que era un ayudante de mecánica”. Umaña añadió que, tras la escala, pilotos le permitieron al colombiano hacerse cargo y sentaron a un menor en copiloto.
Las conclusiones de Umaña, reunidas en el texto La verdad sobre la muerte de Carlos Gardel, plantean responsabilidades compartidas entre errores humanos y fallas administrativas. A 90 años del accidente, el episodio sigue alimentando mitos y debates: la investigación pretende cerrar interrogantes, pero la figura de Carlos Gardel continúa siendo objeto de culto y de constante relectura histórica.