Desde 1974, el 11 de agosto se festeja el Día del Nutricionista, en toda Latinoamérica, en conmemoración del nacimiento del doctor Pedro Escudero, médico argentino, pionero de la nutrición.
La nutrición es uno de los pilares de la salud y el desarrollo. En personas de todas las edades, mantener una mejor nutrición permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de una salud más robusta.
Pedro Escudero nació en Buenos Aires en 1877 y desarrolló gran parte de su carrera vinculada al estudio de la alimentación y sus efectos sobre el organismo.
Fue fundador y director del Instituto Nacional de la Nutrición, una institución que tuvo un papel central en la formación de profesionales y en el desarrollo de investigaciones relacionadas con la alimentación. Por sus aportes, fue reconocido como una figura fundamental para la nutrición tanto en Argentina como en otros países de América Latina.
Uno de sus principales legados fueron las conocidas cuatro leyes de la alimentación, que establecen que una alimentación adecuada debe ser suficiente, completa, armónica y adecuada a las necesidades particulares de cada persona. Estos conceptos continúan formando parte de la enseñanza de la nutrición.
Mucho más que dietas
El trabajo de los nutricionistas suele asociarse rápidamente con las dietas para bajar de peso. Sin embargo, la profesión abarca un campo mucho más amplio.
Los especialistas pueden intervenir en diferentes etapas de la vida, desde la alimentación durante el embarazo y la infancia hasta las necesidades nutricionales de los adultos mayores. También trabajan en la prevención y el abordaje de enfermedades relacionadas con la alimentación y en contextos clínicos donde la nutrición forma parte del tratamiento.
Además, los profesionales pueden desempeñarse en hospitales, centros de salud, instituciones educativas, empresas, organismos públicos, investigación y diferentes ámbitos relacionados con la producción y la seguridad alimentaria.
Alimentación y prevención
La nutrición tiene un papel fundamental en la prevención de numerosas enfermedades crónicas. La alimentación, junto con otros factores relacionados con el estilo de vida, puede influir en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras patologías.
Por eso, el trabajo de los nutricionistas no consiste solamente en indicar qué alimentos consumir. También implica evaluar las necesidades individuales, los hábitos, el contexto social y económico, las preferencias y las condiciones de salud de cada persona.
En este sentido, las recomendaciones nutricionales no deberían pensarse como recetas universales. Una alimentación adecuada depende de las características y necesidades particulares de cada individuo.
Combate a la desinformación
En los últimos años, las redes sociales modificaron profundamente la manera en que las personas reciben información sobre alimentación.
Dietas de moda, restricciones extremas, suplementos, productos “milagrosos” y recomendaciones difundidas por influencers conviven diariamente con información científica. En ese escenario, el trabajo de los profesionales adquiere una importancia todavía mayor.
La nutrición es una disciplina científica y las decisiones relacionadas con la alimentación pueden tener consecuencias sobre la salud. Por eso, recurrir a profesionales matriculados permite contar con asesoramiento basado en las características y necesidades de cada persona.