El exjuez federal de Orán Raúl Juan Reynoso ya se encuentra alojado en el Complejo Penitenciario Federal de General Güemes, donde deberá cumplir las condenas que recibió por distintos hechos de corrupción judicial. Su traslado se concretó después de permanecer detenido transitoriamente en dependencias de Gendarmería Nacional, mientras se gestionaba un cupo en una unidad del Servicio Penitenciario Federal.
La nueva situación penitenciaria del exmagistrado se produce luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejara firme su condena a cinco años de prisión por delitos vinculados con maniobras que favorecieron al narcotraficante Delfín Castedo. A esta sentencia se suma otra condena de 13 años de prisión, también firme, por concusión y prevaricato.
Ahora, el Tribunal Oral Federal N.º 1 de Salta deberá resolver la unificación de ambas penas. El fiscal general Carlos Martín Amad solicitó que se aplique la suma aritmética de las condenas, lo que daría como resultado una pena única de 18 años de prisión.
El representante del Ministerio Público Fiscal fundamentó su pedido en la Ley 27.785, que modificó el artículo 58 del Código Penal. Sin embargo, esa solicitud todavía no fue resuelta judicialmente, por lo que los 18 años corresponden, hasta el momento, a la pretensión de la acusación.
La detención de Reynoso se había concretado el pasado 15 de octubre, cuando fue alojado en el Escuadrón 45 “Salta” de Gendarmería Nacional, ubicado en Chachapoyas. El Tribunal Oral Federal N.º 2, mediante una resolución firmada por el juez Jorge Gamal Chamia, había ordenado su inmediata detención después de que la Corte rechazara el recurso de queja presentado por su defensa.
La decisión del máximo tribunal dejó firme la condena de cinco años de prisión por cohecho pasivo, falsedad ideológica de documento público y concusión, además de una multa de 90.000 pesos y la inhabilitación absoluta durante el término de la pena.
En esa causa, conocida como “Reynoso II”, se acreditaron maniobras destinadas a beneficiar al narcotraficante Delfín Castedo. Entre ellas, el pago de dádivas y la falsificación de un acta de indagatoria que simulaba la comparecencia del acusado ante el entonces magistrado.