Su principal objetivo es proteger a todos los niños y jóvenes de todo el mundo de sufrir ataques armados, desastres naturales, enfermedades o algún tipo de agresión que pueda atentar con sus vidas, además de garantizarles un entorno seguro para su formación y capacitación integral.
En los últimos dos años, más de 8.500 ataques en todo el mundo han tenido como objetivo escuelas, alumnos y docentes, desatando una ola de violencia mortal, secuestros y traumas.
Todos los Estados tienen la obligación de garantizar el derecho a la educación de todos los niños y de velar por la seguridad de las escuelas y los centros educativos.
Todas las partes en los conflictos deben poner fin a los ataques contra escuelas y otras instituciones educativas y prevenirlos, cumplir con las obligaciones que les incumben en virtud del derecho internacional y exigir responsabilidades a los autores de esos actos.
Los países deben invertir en la educación de todos los niños, hacer suya y aplicar plenamente la Declaración sobre Escuelas Seguras y apoyar a la Coalición Mundial para la Protección de la Educación contra los Ataques.
datos verificados por la ONU muestran que en 2025 se producirán 1.680 ataques contra escuelas en todo el mundo, lo que supone un aumento del 33% con respecto a 2024. Además, aproximadamente 258 millones de niños y adolescentes a nivel mundial verán interrumpida su educación debido a la crisis, y 93 millones tendrán que abandonar la escuela por completo.