Cada 11 de octubre se celebra el Día Mundial del Dulce de Leche, una fecha que rinde homenaje a uno de los emblemas de la gastronomía argentina. En paralelo, crecen las versiones saborizadas y cambian los hábitos de consumo sin perder de vista la tradición.
Hay alimentos que condensan una identidad entera, y pocos lo hacen como el dulce de leche: según la tradición más difundida, su origen se remonta a 1829, en una escena doméstica que terminó por convertirse en mito fundacional de la cocina argentina. A partir de esa historia, cada 11 de octubre se celebra el Día Mundial del Dulce de Leche, una fecha creada en 1998 para homenajear a uno de los productos más representativos de la gastronomía nacional.
La conmemoración fue establecida por el Centro Argentino de Promoción del Dulce de Leche y Afines, con el objetivo de poner en valor un producto que, con el tiempo, fue reconocido como Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de la Argentina. Su peso simbólico excede lo culinario: es un sabor asociado a la infancia, a la mesa familiar y a la memoria afectiva de varias generaciones.
La fecha también dialoga con una de las narraciones más conocidas sobre su creación: la supuesta preparación accidental ocurrida en 1829, durante un encuentro entre Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle en Cañuelas. La versión cuenta que una criada dejó leche con azúcar al fuego y, al regresar, encontró una mezcla espesa y dulce. Aunque la anécdota forma parte del acervo popular más que de una comprobación histórica definitiva, consolidó una de las leyendas gastronómicas más perdurables del país.
La receta casera, paso a paso
Para quienes quieran animarse a la versión “a la antigua”, la receta lleva pocos ingredientes, pero exige mucha paciencia.
Ingredientes:
- 1 litro de leche entera
- 250 gramos de azúcar
- ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
- Un chorrito de esencia de vainilla
Preparación:
- Calentar la leche sin que llegue a hervir.
- Sumar el azúcar y la vainilla.
- Llevar a hervor e incorporar el bicarbonato, revolviendo para que el azúcar no se pegue al fondo.
- Bajar el fuego y colocar un platito boca abajo en el fondo de la olla: ayuda a que la leche no se pegue y facilita el revuelto.
- Cocinar a fuego moderado entre una hora y una hora y media, con atención para que no se queme, hasta que la mezcla se oscurezca.
- Retirar el platito y continuar la cocción revolviendo con cuchara de madera en forma de “8”, hasta alcanzar la consistencia buscada.
- Para saber si está a punto, poner un poco en un plato, dejar que se enfríe unos segundos y observar la textura.
- Guardar en un frasco esterilizado.
Cuánto dulce de leche comen los argentinos
De acuerdo con el informe más reciente del ingeniero y magíster en Tecnología de Alimentos Hernán Allasia, cada argentino consume en promedio entre 3 y 3,5 kilos de dulce de leche por año. La producción nacional se ubica entre 130.000 y 150.000 toneladas anuales, y más del 55% se destina a la industria: panaderías, fábricas de alfajores, heladerías y chocolaterías.
En cuanto a las ventas al exterior, el país exporta entre 10.000 y 12.000 toneladas por año. Brasil y Chile siguen siendo los principales compradores, seguidos por Uruguay, Paraguay y España, mientras ganan terreno destinos como Estados Unidos, Canadá, Israel, Emiratos Árabes, Vietnam y Japón, a los que se suma la reciente apertura del mercado indio. Al frente de esa expansión está Establecimientos San Ignacio, que ya llega a más de 26 países, junto a firmas como Mastellone Hermanos, Savencia (Sucesores de Alfredo Williner), Vacalin y Manfrey.