El avión del papa León XIV aterrizó en Uruguay a las 16:19, en el regreso de un pontífice al país después de 38 años. Cuatro minutos más tarde, sonaron las campanas de todas las parroquias del país como gesto de bienvenida en la nación más laica del continente.
“Papa León, te recibimos con amor”, cantaban algunos de los que se acercaban a los puntos de la calle por los que estaba previsto que pasara el líder de la Iglesia Católica.
En el Parque Rodó, uno de los puntos más concurridos de la rambla de Montevideo, León XIV subió al papamóvil.
El momento menos protocolar se dio cuando León XIV llegó a la Plaza Independencia. Allí saludó nuevamente a Orsi y caminó frente a algunos jóvenes que le entregaron cartas.
Allí se dio una imagen que Uruguay parece tener naturalizada: la de los presidentes desde la restauración democrática reunidos. León XIV saludó a Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000, del Partido Colorado), Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995, del Partido Nacional) y Luis Lacalle Pou (2020-2025, del Partido Nacional).
El mensaje
El papa León XIV llegó al país más laico del continente y, como se esperaba, hizo referencias indirectas al aborto y la eutanasia, prácticas habilitadas por ley en Uruguay. La despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo fue aprobada en 2012 y la ley de muerte asistida se aplica desde este año.
“Quien todavía no ha nacido pertenece a la familia humana y al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece”, dijo el papa en su discurso.
“La familia sigue siendo el primer ámbito donde cada persona es acogida y aprende a vivir con los demás”, agregó.
Más adelante habló sobre la importancia de los cuidados a los enfermos terminales. “Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona independientemente de sus recursos es una responsabilidad que interpela a toda la sociedad. Quien atraviesa cualquiera de esas situaciones no deja de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del valor de su vida”, expresó León XIV.
El papa dijo que, en esas circunstancias, los enfermos deben recibir asistencia, recursos y acompañamiento.
La “vida conserva siempre un sentido y un valor que no está solo y que tampoco en la oscuridad ha dejado de ser amado por Dios”, expresó.
Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa con vuestra presencia soberana” es una de las frases más recordadas de Artigas. A ella apeló León XIV para enviar un mensaje a quienes ejercen el poder: “La autoridad pública encuentra su razón en el servicio al bien común. Está llamada a ejercerse dentro del orden jurídico respetando la libertad y la responsabilidad de los ciudadanos”.