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PASO A LA INMORTALIDAD DEL GRAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

Cada 17 de junio nuestro país conmemora el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, fecha en la que tuvo lugar el paso a la inmortalidad de Martín Miguel de Güemes. La guerra y la necesidad de mantener bien armado y alimentado al ejército de gauchos, el héroe fue ganando enemigos entre la aristocracia salteña que propicio su caída y muerte.

by Javier Daniel Mamani
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Cada 17 de junio nuestro país conmemora el Día Nacional de la Libertad Latinoamericana, fecha en la que tuvo lugar el paso a la inmortalidad de Martín Miguel de Güemes, político y militar argentino reconocido como uno de los héroes más destacados de la independencia argentina.

Martín Miguel de Güemes nació el 8 de febrero de 1785 en Salta. Inició su carrera militar a los 14 años como cadete en las filas del 3.er Batallón del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires. Tuvo un papel destacado en las Guerras de Independencia de América del Sur. Güemes fue reconocido por su valor y liderazgo al frente de la División Infernal de Gauchos de Línea que resistió las invasiones realistas en el noroeste argentino, protegiendo así los avances de las campañas libertadoras lideradas por José de San Martín y Simón Bolívar.

Además, fue un estrecho colaborador del General José de San Martín y se desempeñó como Jefe de Vanguardia del Ejército de los Andes en la preparación de toma de la ciudad de Lima, último bastión del poder realista.

Su muerte, el 17 de junio de 1821, representó una pérdida significativa para la causa independentista. Su legado de valor y sacrificio perduran en la memoria colectiva como símbolo de lucha por la libertad.

Guerra de recursos

Hacia 1814, en sus escasos cuatro meses en los ejércitos del norte, José de San Martín comprendió que el escenario salteño era donde debía establecerse una infranqueable muralla defensiva, mientras la campaña libertadora ofensiva tomaría un camino alternativo. La guerra planteada para Salta sería una “guerra gaucha” o “guerra de recursos” y quien mejor se presentaba para encabezar dicha campaña no era otro que Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero.

Mejor conocido como Martín Miguel de Güemes, era éste un hombre de la aristocracia norteña, que había participado en la defensa de Buenos Aires frente a los ingleses, había adherido rápidamente a la revolución de Mayo y cooperado con las campañas de Suipacha y Huaqui. Con grado de teniente, sorteó las iniciales reservas de Belgrano hacia su persona para volver a ser destinado a la lucha en el norte.

Primero como comandante general, organizó las audaces milicias que atacaban de improviso y se movían con extrema rapidez, unas guerrillas que desbarataban la confianza del ejército enemigo, capturaron muchos de sus hombres y los hicieron retroceder, cuando éstas avanzaban con destacamentos sorpresa sobre Tucumán, donde se encontraban guarnecidas y a la espera de refuerzos las tropas dirigidas por San Martín.

Pero la labor más duradera e importante sobrevendría luego, cuando decidiera volver a Salta con el cuerpo de “dragones infernales”. Entonces caía el director Carlos María de Alvear y, ante la ausencia del gobernador Hilarión de la Quintana, el Cabildo salteño -por primera vez desde 1810- elegía a su autoridad y hacía entrega a Güemes de la gobernación provincial (que incluía a Jujuy), lo que no impediría que mantuviera tensas relaciones tanto con la intendencia jujeña como con la dirección porteña, al menos hasta la declaración de la Independencia y la designación de Juan Martín de Pueyrredón como Director Supremo y de Belgrano -ya sin suspicacias hacia Güemes- como jefe del Ejército del Norte.

Desde allí y por varios años, “los gauchos de Güemes” sostuvieron la defensa -aún con idas y vueltas- de la frontera norte, ante las seis invasiones realistas. Pero con los años, la larga guerra a cuestas y la necesidad de mantener bien armado y alimentado al ejército de gauchos, Güemes fue ganando enemigos entre la aristocracia de su provincia, en muchos casos proclive a terminar como fuera con dicha situación que les obligaba a numerosas contribuciones. En una de sus incursiones fuera de la ciudad, a comienzos de 1821, la oposición interna se agrupó e intentó deponerlo, pero su regreso normalizó el intento golpista. Güemes moriría pocos meses después, el 17 de junio, tras ser herido en una de las numerosas batallas que lo tuvieron como protagonista.

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