Los datos oficiales del Registro Civil muestran que en el primer semestre de 2026 hubo un 20,93% menos de matrimonios que en el mismo período de 2022. Esta merma impacta directamente en las celebraciones ya que al no haber matrimonios tampoco se producen fiestas. Sin embargo, las bodas que se realizan se adecuan a los tiempos de crisis económica. Se diagraman con formatos, presupuestos y modalidades muy diferentes a las de años anteriores.
Desde la organización de eventos informan que en la actualidad organizar un evento implica presupuestos muy variables. Según explicó, una boda, una fiesta de 15 o cualquier otro festejo pueden costar entre $2 millones y más de $70 millones, dependiendo de la cantidad de invitados, la locación y los servicios contratados.
En ese sentido, remarcó que el desafío del sector pasa por lograr una mayor regulación de la actividad mediante un registro de proveedores y un marco normativo específico para la industria de los eventos en la provincia.
Octubre llega con reactivación
Desde el sector de eventos son optimistas con una pronta recuperación de la actividad en el mes de agosto. Todo comienza con las fiestas de la Virgen de Urkupiña, se reservan lugares para las cenas de promociones, fiestas empresariales y celebraciones de fin de año.