Fundador de la orden franciscana, Francisco se convirtió en una referencia que excede el ámbito religioso. Su prédica de sencillez, paz y respeto por toda forma de vida lo volvió un símbolo de empatía y cuidado del entorno. El papa Juan Pablo II lo nombró patrono de la ecología, y también es considerado protector de los animales.
Quienes atraviesan conflictos personales o familiares suelen encomendarse a San Francisco de Asís para encontrar calma y responder sin violencia. La conocida Oración de la Paz resume ese anhelo: “Señor, hazme un instrumento de tu paz”. Sus palabras proponen elegir el amor frente al odio y el perdón ante la injuria, incluso en momentos de tensión.
Otra intención habitual es pedir por los animales y la naturaleza. Los fieles pueden confiarle la salud de una mascota, su recuperación si se perdió o, simplemente, su bienestar. Esa devoción se relaciona con la mirada de Francisco sobre las criaturas, a las que consideraba parte de una misma creación y llamaba “hermanos”.
Su ejemplo de austeridad también lleva a muchas personas a pedir fortaleza cuando falta el trabajo o el dinero no alcanza. La oración puede ser una forma de buscar serenidad para atravesar una crisis económica con dignidad, distinguir lo necesario de lo superfluo y sostener la esperanza mientras se intenta salir adelante.