A través de un comunicado oficial, El Hospital Público Materno Infantil informo que se normalizó la distribución interna de energía eléctrica luego de casi un día de corte. Con respecto al origen del desperfecto comunico que la falla se produjo cuando se trabó una llave de automatización en el tablero principal. Asimismo, aclararon que el grupo electrógeno de alta potencia se activó de inmediato, lo que permitió mantener operativos todos los servicios médicos críticos sin riesgo para ningún paciente.
Sobre el restablecimiento del servicio avisaron desde el nosocomio que se requirió el recambio de la llave de distribución eléctrica principal, un equipo que se encontraba en servicio desde la fundación del hospital.
Producto de la complejidad de los trabajos, se registraron algunas demoras en consultorios externos y se reprogramaron cirugías que requieren equipamiento de alto consumo energético.
Desde la institución remarcaron que en ningún momento se comprometió la atención de los pacientes internados. A lo largo de toda la noche y el día siguiente, médicos, enfermeros, técnicos, auxiliares de transporte, personal de mantenimiento y administrativos trabajaron más de lo habitual, en condiciones de incomodidad, con recursos reducidos y bajo la presión propia de una contingencia prolongada. Cada uno respondió desde su rol con compromiso y sin perder de vista lo esencial: la continuidad de la atención.
El comunicado
El Hospital Público Materno Infantil normalizó la distribución interna de energía eléctrica tras cerca de veintitrés horas de falla técnica en el tablero principal del establecimiento. Durante todo ese tiempo, el personal del hospital trabajó en condiciones difíciles, haciendo todo lo que estuvo a su alcance para sostener la atención sin interrupciones.
La falla se produjo cuando se trabó una llave de automatización en el tablero principal, dejando sin suministro a varios sectores desde las 21 horas hasta las 20 horas del día siguiente. El grupo electrógeno de alta potencia se activó de inmediato, lo que permitió mantener operativos todos los servicios médicos críticos sin riesgo para ningún paciente. La ausencia de energía se limitó al ala materna (ala sur) y a sectores no asistenciales: pasillos, iluminación general de tránsito y algunos ascensores.
El restablecimiento requirió el recambio de la llave de distribución eléctrica principal, un equipo que se encontraba en servicio desde la fundación del hospital. La instalación del nuevo componente demandó trabajo de precisión mecánica —con márgenes de ajuste de milímetros— que extendió los tiempos de intervención más allá de lo previsto. Como consecuencia de la contingencia, cerca del mediodía se registraron algunas demoras en consultorios externos y se reprogramaron cirugías que requieren equipamiento de alto consumo energético. En ningún momento se comprometió la atención de los pacientes internados.
A lo largo de toda la noche y el día siguiente, médicos, enfermeros, técnicos, auxiliares de transporte, personal de mantenimiento y administrativos trabajaron más de lo habitual, en condiciones de incomodidad, con recursos reducidos y bajo la presión propia de una contingencia prolongada. Cada uno respondió desde su rol con compromiso y sin perder de vista lo esencial: la continuidad de la atención.
“Durante cerca de veintitrés horas, nuestro personal sostuvo la atención en condiciones difíciles sin que ningún paciente dejara de recibir lo que necesitaba. Eso habla de quiénes somos y del hospital que tenemos”, destacó el Dr. Esteban Rusinek, Gerente del Hospital Público Materno Infantil.
El hospital agradece especialmente la colaboración de la Empresa Distribuidora de Electricidad de Salta (EDESA), cuyos técnicos se hicieron presentes para sumarse al trabajo del equipo de mantenimiento y contribuir al restablecimiento del suministro.