Ante la amenaza latente de tormentas tropicales extremas, crecidas repentinas de ríos y un marcado descontrol hídrico, las autoridades provinciales y los comités de Defensa Civil aceleran obras contrarreloj para blindar los puntos más vulnerables del territorio salteño.
El plan de contingencia local apunta de manera prioritaria a dos focos históricos de conflicto: el departamento de Orán y la zona de la red vial en los valles. Las cuadrillas de Recursos Hídricos de la provincia vienen ejecutando tareas intensivas de dragado, limpieza y encauzamiento en cuencas clave, para evitar los desbordes que año tras año aíslan a localidades del norte y dañan severamente las zonas productivas.
Para mitigar el impacto destructivo que El Niño promete descargar en la región, la provincia estructuró su estrategia en tres ejes urgentes:
- Blindaje en rutas nacionales: Vialidad Nacional y Provincial mantienen guardias activas en tramos críticos de las rutas 34, 68 y 81. Se espera que las intensas lluvias provoquen desprendimientos de sedimentos en la zona de la Quebrada de Cafayate y anegamientos por desbordes en el Chaco Salteño, por lo que el despliegue de maquinaria pesada será permanente.
- Alerta temprana en el Gran Salta: En Salta Capital y municipios aledaños, el foco está puesto en la desobstrucción del sistema de desagües, canales pluviales y cuencas de los ríos Arenales y Vaqueros para prevenir inundaciones repentinas en los barrios periféricos ante chaparrones de gran volumen en pocos minutos.
- Logística de asistencia social: El Ministerio de Desarrollo Social ya coordinó con los intendentes del interior el acopio preventivo de colchones, alimentos no perecederos, agua potable y kits de emergencia en nodos estratégicos, garantizando asistencia inmediata en caso de evacuaciones.
Especialistas advierten que la intensidad con la que se proyecta el fenómeno exige una extrema precaución por parte de la población: recomiendan no acampar cerca de márgenes de ríos y evitar transitar por rutas afectadas durante el desarrollo de tormentas eléctricas. Noviembre marca el inicio de una prueba de fuego para la infraestructura de Salta, en un trimestre donde la naturaleza promete poner a prueba la capacidad de respuesta de toda la provincia.