El Padre Mugica fue un sacerdote vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970. Fue asesinado a balazos en Villa Luro, a manos de la Alianza Anticomunista Argentina.
Desarrolló gran parte de su labor en la Villa 31 de Retiro, donde fundó la parroquia Cristo Obrero. Su vida estuvo dedicada a los más humildes y su compromiso con los sectores más desfavorecidos lo convirtió en un referente de las luchas populares de los años 60 y 70.
Mugica afirmaba: “No es posible que unos pocos tengan tanto; y tantos, tan poco. Sin odio en el corazón, unidos todos, debemos luchar para que no haya un solo argentino que carezca de vivienda decente, alimento abundante para él y sus hijos y posibilidades de adquirir una cultura que le posibilite sentirse verdaderamente útil a su Patria. No hay nada más estupendo que esa lucha”.
Legado y obra social
El padre Mugica se destacó por su crítica al plan de erradicación de las villas, el cual consideraba un negocio con empresas privadas que excluía la participación de los mismos villeros. Fue un opositor al gobierno de Juan Carlos Onganía (1966-1970), y mostró su apoyo a las políticas de Juan Domingo Perón, así como a los ideales de Mao Tse-Tung y Ernesto “Che” Guevara.
Lamentablemente, su vida terminó trágicamente el 11 de mayo de 1974, cuando fue asesinado por una célula de la Alianza Anticomunista Argentina. A pesar de su muerte, su legado sigue vivo en las villas y en el recuerdo de todos aquellos que luchan por una Argentina más justa.
En honor a su compromiso y sacrificio, el Congreso argentino sancionó la Ley 27.095 en 2014, que establece el 7 de octubre como el Día Nacional de la Identidad Villera.
Este día tiene como propósito no solo recordar a Mugica, sino también promover en las escuelas y en la sociedad los valores que él defendió: solidaridad, optimismo, esperanza, generosidad, humildad y el valor por lo colectivo.