Aarón de Anchorena nació en Buenos Aires en 1877, y fue miembro de la familia Anchorena, tradicionales estancieros del país. Desde joven, sintió una gran fascinación por el automovilismo y la aviación, que más tarde lo llevaría a convertirse en un referente indiscutido de la aviación civil argentina. En 1905, durante su estancia en Francia como Secretario de Legación Argentina, Anchorena conoció a Santos Dumont, un aviador brasileño con quien compartió su pasión por los vuelos. Su interés creció a tal punto que se asoció al Aero Club de Francia, donde recibió instrucción del reconocido piloto Paul Tissandier (1881-1945) y obtuvo su licencia de Piloto de Globo Aerostático.
En 1907, luego de volar junto a Santos Dumont y ser parte del Aero Club de Francia, trajo a la Argentina un aerostato que bautizó “Pampero”. El 25 de diciembre de ese año junto a Jorge Newbery, realizó una histórica ascensión en la Sociedad Sportiva Argentina en Palermo. Cruzaron el Río de la Plata y aterrizaron en Uruguay. Esta fue la primera actividad aérea y se consideró el origen de la aviación civil.
En 1908 fundó el Aero Club Argentino, que fue la primera institución ligada a la aeronáutica de la República Argentina y la tercera a nivel mundial.
Aarón Anchorena, además de ser un percusor de la aviación, fue un entusiasta de los automóviles. Los últimos años de su vida los paso en Uruguay como estanciero y dejó allí una residencia que llegó a tener 300 empleados y que actualmente se utiliza para el descanso presidencial.
Luego de muchos años llegó el reconocimiento a Aarón Anchorena y el 2 de enero de 1991, en el Boletín Oficial, fue instituido a través del Decreto Nº 13 el 5 de noviembre como el “Día nacional de la Aviación Civil”.