Una de cada diez personas de las regiones en desarrollo viven con menos de 1,90 dólares al día, que es la cantidad establecida internacionalmente como el umbral de la pobreza. Y muchos carecen de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento adecuados, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El lema de 2026 se enmarca en el tema general “Unidos por la paz y los derechos humanos”. La edición de este año pone el foco en “Hogares seguros para todos”, un llamamiento a garantizar el acceso a una vivienda adecuada, segura, accesible y asequible.
La vivienda es mucho más que un techo. Contar con un hogar seguro y estable facilita el acceso a la salud, la educación y el empleo. Por el contrario, vivir en una casa insegura, hacinada o cuyo coste resulta inasumible puede agravar la pobreza y la exclusión social. La campaña de 2026 reclama políticas de vivienda que respeten los derechos humanos y tengan en cuenta las necesidades de las personas que sufren pobreza. También pide que estas personas participen en las decisiones que afectan a sus vidas.
La pobreza genera violaciones de los Derechos Humanos
La erradicación de la pobreza es uno de los mayores retos globales con que se enfrenta actualmente el mundo, en particular en África y en los países subdesarrollados.
La pobreza no es solo una cuestión económica. Se trata de un fenómeno que comprende la falta de las capacidades básicas para vivir con dignidad, como el acceso al agua potable, a la electricidad, saneamiento y alimentos.
La pobreza es en sí misma un problema de derechos humanos urgente y es causa y consecuencia de violaciones de los derechos humanos. Por ello, reducir la pobreza y erradicarla es una obligación de todas las sociedades.