Fue el 20 de agosto de 1897 cuando este médico inglés descubrió la relación entre la transmisión de la enfermedad de la malaria y la picadura de los mosquitos hembra.
En el mundo se notifican millones de casos de malaria, muchos de ellos con consecuencias mortales, y es por ello, que el descubrimiento de este doctor británico tuvo una importancia crucial para la erradicación de estas enfermedades tropicales como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla y el zika.
Para muchas de estas enfermedades no existe vacuna ni cura, y por tanto, la mejor arma para su erradicación es la prevención de las picaduras de insectos.
El Día Mundial del Mosquito es una oportunidad única para concienciar sobre el peligro de las enfermedades transmitidas por mosquitos.
Mitos y verdades
- Solo las hembras pican: Los machos se alimentan del néctar de las flores, mientras que solo las hembras son hematófagas (necesitan la sangre). Las proteínas y hormonas que obtienen les son indispensables para desarrollar sus huevos.
- ¿Qué las atrae? Pican principalmente al atardecer y se guían por el calor corporal, el dióxido de carbono ($CO_2$) que exhalamos al respirar y hasta el color de la ropa.
- Dependientes del agua: El ciclo de vida del mosquito (huevo, larva, pupa y adulto) depende 100% de la presencia de agua. Pueden reproducirse en pocos días usando mínimas cantidades de agua estancada: desde la orilla de un arroyo hasta una pequeña tapita, un neumático viejo o un florero en el patio.
- La prevención humana es clave: La acumulación de recipientes con agua, la falta de drenaje y el desorden en los patios son los mejores aliados para su proliferación.
Prevención
- Evitar la exposición: Usar repelentes de calidad comprobada, túnicas o ropa que cubra la mayor cantidad de piel al atardecer y mosquiteros en puertas y ventanas.
- Eliminar criaderos: Descomprimir zonas de agua estancada, descacharrar y mantener limpios los patios y recipientes.