Los farmacéuticos, y la comunidad mundial, celebran cada 25 de septiembre el Día Mundial del Farmacéutico, con el imperativo común de fortalecer los sistemas sanitarios, la promoción y el cuidado de la salud y el bienestar de la comunidad; reconociendo su importante y esencial labor profesional.
Desde hace siglos, los farmacéuticos, y la ciencia farmacéutica, contribuyen con el suministro de una amplia matriz de bienes, procesos y servicios para la salud en múltiples ámbitos de intervención que conforman una cadena regulada de valor.
Esa cadena incluye desde la gestión del conocimiento y la ciencia, el diseño, investigación y el desarrollo, la docencia y la educación; el monitoreo clínico, el control y producción de bienes, la logística, la fiscalización y la vigilancia, las regulaciones; incluyendo a la farmacia comunitaria y hospitalaria.
La historia del Día Mundial del Farmacéutico se remonta a su inicio en el Congreso de la Federación Farmacéutica Internacional (FIP) de 2009 celebrado en Estambul, Turquía. Este día especial se creó para subrayar la importancia vital de los farmacéuticos y profesionales de la farmacia en el ámbito de la atención sanitaria.
Destacamos siempre el rol asociativo e indisoluble de todas las farmacias como centros de salud integrados en redes, y del farmacéutico, integrando el equipo de salud, asistencial, comunitario y hospitalario, presentes en cada barrio y pueblos de la República Argentina
Estos son accesibles, y cerca de las personas y su comunidad para dar positivas respuestas a necesidades del sistema de salud e implementar acciones (intra, extra y e-farmacia) con foco en construir y facilitar la promoción y el cuidado de la salud, la prevención, la mitigación de factores de riesgo modificables y la disminución de la carga de enfermedades, que provocan mala calidad y años ajustados de vida.