El Día Mundial del Ahorro de Energía se conmemora cada 21 de octubre. De acuerdo con organismos oficiales argentinos, la fecha comenzó a celebrarse en 2012 y está vinculada al Foro Energético Mundial, con el objetivo de promover el acceso universal a la energía y generar conciencia sobre la necesidad de utilizarla de manera responsable. Argentina comenzó a conmemorarla en 2018.
Que significa ahorrar energía
Ahorrar energía no significa necesariamente dejar de utilizarla. Se trata, principalmente, de evitar el consumo innecesario y utilizar de manera eficiente los recursos disponibles.
La diferencia es importante. La electricidad, el gas y otras formas de energía son indispensables para la vida cotidiana: permiten iluminar los hogares, conservar alimentos, calefaccionar o refrigerar ambientes, trasladarnos, producir bienes y mantener en funcionamiento hospitales, escuelas, comercios e industrias.
El desafío consiste en utilizar esa energía de manera racional, evitando pérdidas y consumos que no aportan ningún beneficio.
Por eso, el ahorro energético combina dos cuestiones: cambiar hábitos cotidianos y mejorar la eficiencia de los equipos, las viviendas y los sistemas de producción.
Cuidado del medio ambiente
La manera en que se produce y consume la energía tiene consecuencias ambientales. Buena parte de la matriz energética mundial continúa dependiendo de combustibles fósiles, cuya extracción y utilización están vinculadas con emisiones de gases de efecto invernadero.
Reducir el consumo innecesario puede contribuir a disminuir la demanda energética y, dependiendo de cómo se genere esa electricidad, también las emisiones asociadas.
Por eso, distintas instituciones utilizan esta fecha para recordar que la eficiencia energética no es solamente una cuestión económica. También está relacionada con el cuidado de los recursos naturales y la lucha contra el cambio climático.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones difundidas por organismos argentinos se encuentran:
- Aprovechar la luz natural siempre que sea posible.
- Apagar las luces de los ambientes que no están siendo utilizados.
- Desconectar cargadores y aparatos eléctricos cuando no sean necesarios.
- Utilizar lámparas LED o sistemas de iluminación eficientes.
- Evitar mantener encendidos televisores, computadoras y otros equipos sin utilizarlos.
- Regular adecuadamente el aire acondicionado y la calefacción.
- Mantener cerradas puertas y ventanas cuando está funcionando la climatización.
- Utilizar de manera eficiente los electrodomésticos.
- Revisar periódicamente las instalaciones y los equipos para evitar pérdidas.
- Calcular el consumo eléctrico del hogar para conocer cuáles son los aparatos que más energía utilizan.