Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con alguna afección de salud mental en el mundo. En este contexto, la jornada invita a derribar prejuicios, fortalecer la prevención y recordar que hablar de lo que nos pasa también puede ser el primer paso para pedir ayuda.
A veces, el malestar no se nota. Puede esconderse detrás de una sonrisa, de un “estoy bien” que busca cerrar una conversación o de la costumbre de seguir adelante, aunque algo no esté bien. En una sociedad que muchas veces exige estar disponibles, cumplir con todo y poder solos, encontrar un espacio para hablar de lo que nos pasa puede marcar una diferencia. Cada 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental invita a mirar más allá de las apariencias, dejar de lado los prejuicios y recordar que nadie debería atravesar su sufrimiento en soledad.
La salud mental es una parte fundamental del bienestar integral y está relacionada con la manera en que pensamos, sentimos, nos vinculamos y enfrentamos las situaciones cotidianas. Sin embargo, todavía existen barreras que dificultan la búsqueda de ayuda, desde el miedo a ser juzgados hasta la creencia de que expresar las emociones es una señal de debilidad.
¿Por qué se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental?
La fecha se conmemora cada 10 de octubre desde 1992, cuando la Federación Mundial para la Salud Mental impulsó la iniciativa con el objetivo de generar conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y promover acciones para mejorar la atención.
Desde entonces, la jornada se convirtió en una oportunidad para visibilizar distintas problemáticas, combatir la estigmatización y reclamar que el bienestar emocional ocupe un lugar prioritario en las políticas sanitarias y en la vida cotidiana.
En 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone escuchar a las personas con experiencia directa en problemas de salud mental bajo el lema “Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real”. La campaña busca que sus testimonios no se limiten a ser escuchados, sino que también sean tenidos en cuenta al momento de diseñar políticas, servicios y decisiones que afectan sus vidas.
Las cifras que muestran la importancia de la salud mental
La dimensión de esta problemática también se refleja en los datos. Las cifras evidencian que se trata de una cuestión de salud pública que requiere prevención, atención accesible y respuestas sostenidas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 727.000 personas murieron por suicidio en el mundo en 2021, el último año para el que la entidad dispone de estimaciones mundiales comparables. Además, ese año fue la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años. Se trata de una problemática compleja, vinculada con múltiples factores, que requiere estrategias de prevención, detección temprana y acompañamiento.
Detrás de cada estadística hay personas, familias y entornos atravesados por situaciones difíciles. Por eso, los especialistas y organismos de salud insisten en la importancia de reducir las barreras para acceder a la atención, fortalecer las redes de apoyo y generar espacios donde sea posible hablar sin miedo a recibir críticas o ser señalado.
Hablar es prevenir: la importancia de escuchar sin juzgar
Poner en palabras lo que duele no resuelve automáticamente una situación, pero puede ser el comienzo de un camino para encontrar ayuda. A veces, el primer paso es hablar con alguien de confianza; otras veces, es reconocer que se necesita acompañamiento profesional.
Escuchar también implica evitar frases que minimicen el sufrimiento, como “no es para tanto”, “tenés que ponerle ganas” o “hay gente que está peor”. Aunque puedan decirse con la intención de ayudar, estas expresiones pueden hacer que una persona se sienta incomprendida y elija guardar silencio.
En cambio, preguntar cómo está alguien, darle tiempo para expresarse y tomar en serio lo que siente son formas concretas de acompañar. No siempre hace falta tener una respuesta o encontrar una solución inmediata: muchas veces, estar presente y ayudar a buscar asistencia profesional es un paso importante.
También es fundamental entender que los problemas de salud mental no responden a una única causa y que cada persona atraviesa sus experiencias de manera diferente.
En Argentina, la Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental, 0800-999-0091, ofrece atención gratuita y confidencial durante las 24 horas, los 365 días del año. El servicio brinda escucha, orientación y acompañamiento ante situaciones de urgencia, tanto para quienes atraviesan una crisis como para familiares y allegados que necesitan asesoramiento.
En este Día Mundial de la Salud Mental, el desafío es que la conversación no quede limitada a una fecha del calendario. Que preguntar ¿Cómo estás? implique estar dispuesto a escuchar la respuesta; que pedir ayuda no genere vergüenza y que el sufrimiento emocional pueda expresarse sin temor al rechazo.
Porque no siempre sabemos qué está atravesando la persona que tenemos enfrente. Pero podemos escucharla, acompañarla y ayudarla a encontrar el apoyo que necesita. Hablar no es una señal de debilidad: puede ser el primer paso para dejar de atravesar el dolor en soledad.