A través de un decreto, el 29 de mayo de 1810 la Primera Junta de Gobierno ordenó la creación del Ejército Argentino y permitió la organización de las primeras unidades de esta fuerza sobre la estructura del ejército virreinal reconociendo el esfuerzo de las tropas locales en la lucha por la independencia.
Si bien su formación comenzó a gestarse algunos años antes, a partir de la “Proclama a los Cuerpos Militares de Buenos Aires”, la Primera Junta se refirió al papel del Ejército y exaltó la actuación que dichos cuerpos habían tenido días atrás durante la Revolución de Mayo que culminó con la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.
A partir de ese momento, se reorganizaron las fuerzas armadas locales. Los batallones existentes fueron elevados a la categoría de regimientos y se reestructuraron las unidades para mejorar su operatividad. Este proceso fue crucial para la emancipación de la corona española.
La creación de esta celebración busca no solo honrar a quienes sirven en el ejército, sino también facilitar un mayor entendimiento sobre la importancia y el funcionamiento del Sistema de Defensa Nacional.
El Ejército Argentino desempeña un papel esencial en la defensa de los intereses del país, así como en el apoyo al desarrollo científico, tecnológico, económico y social.
El Ejército Argentino también se destaca por su participación en la Antártida, donde mantiene seis bases permanentes y siete temporales, colaborando en las misiones científicas. Este trabajo es posible gracias a la logística y el apoyo que el ejército ofrece a los investigadores en el continente helado.
Junto a la Armada y la Fuerza Aérea, el ejército constituye una parte fundamental para proteger la vida de los ciudadanos.