Los fiscales penales Santiago López Soto y Daniel Espilocín, miembros de la Unidad Fiscal que lleva adelante la investigación junto al fiscal penal Ramiro Ramos Ossorio, informaron que se realizará una reconstrucción integral de los hechos y una autopsia psicológica pedida por la familia Cordeyro. Para el segundo punto, se trabajará con peritos forenses y se convocará a familiares, amigos y compañeros de trabajo para detectar si existieron hechos de violencia.
El proceso no analiza el cuerpo físico, sino el entorno y el historial de la persona a través de un enfoque indirecto.
Se procede a la revisión de documentos, visión exhaustiva de expedientes judiciales, registros médicos, notas personales, mensajes y actividad en redes sociales.
Además, se hará una recopilación de testimonios de familiares, amigos, compañeros de trabajo y profesionales médicos que interactuaron con la víctima antes de su muerte.
Los objetivos que se persiguen: esclarecer la causa de la muerte. Diferenciar con mayor precisión las muertes dudosas.
Determinar si la víctima padecía alguna enfermedad mental o mostraba alteraciones emocionales recientes.
Detectar antecedentes de consumo de sustancias, autolesiones, depresión o señales de aviso previos al deceso.
Brindar respuestas a las familias y contexto para el sistema judicial.