“Dolor”, fue la portada de Noticias y asi resumía el sentimiento de millones de argentinos que transformaron su última despedida en un velatorio donde colas infinias mostraban la tristeza y profunda gratitud de su pueblo.
En sus gobiernos se reivindicó y defendió los derechos de los trabajadores, impulsó la industria nacional, incentivó el desarrollo de la actividad gremial y sindical, propulsó el voto femenino, integró a la mayoría de la población argentina a la vida política y creó un Movimiento de liberación que articulaba intereses de amplios sectores sociales, durante sus tres gobiernos la sociedad argentina fue la de mayor equidad en la distribución de la riqueza.
Dueño de un carisma y oratoria sin igual, transformó la Plaza de Mayo en la Plaza del Pueblo y su visión del contexto político y social se concretó en una práctica sintetizada en la consecución de la Justicia social, Independencia económica y Soberanía política, su lucha acompaño las luchas de los Pueblos del Tercer Mundo por su liberación Nacional frente a los imperialismos y busco concretar el sueño de los libertadores y la Patria Grande.
Sus últimos días
A los 78 años, Perón padecía problemas cardíacos que acarreaba desde su estadía en España, donde en 1971 había sufrido un infarto debido a una obstrucción arterial. La afección pulmonar que lo enfermó en esos días no hizo más que agravar el cuadro cardíaco que padecía, y, por eso, los médicos Pedro Cossio y Jorge Taiana -conocedores de los antecedentes clínicos del presidente- recomiendan que guarde reposo absoluto en la Residencia de Olivos.
No obstante, el sábado 29, en horas del mediodía debe delegar el mando en Isabel, y aunque los partes de prensa hablan sobre una supuesta mejoría, lo cierto es que su estado empeora. En la mañana del lunes 1 de julio de 1974, Perón recibe la extremaunción de parte del sacerdote Héctor Ponzio en Olivos, y las 10.25 experimenta un paro cardíaco del que es reanimado por los médicos.
Dos horas después, el hombre que había sido electo en tres ocasiones presidente constitucional de Argentina experimenta otra crisis similar. En esa especie de sala de terapia intensiva que se había montado en la residencia presidencial, el equipo de médicos que lo atiende intenta reanimarlo durante una hora, pero no lo consigue.
A las 13.15, Cossio y Taiana, junto con los doctores Domingo Liotta y Pedro Vázquez, firman el certificado de defunción, en el cual se consigna que el paciente muere a causa de “una cardiopatía isquémica crónica con insuficiencia cardíaca”. “Ha muerto un apóstol de la paz y la no violencia”, anunció con voz entrecortada por televisión Isabel, la mujer que desde ese día gobernará el país hasta el 24 de marzo de 1976, cuando un golpe cívico militar la derroque.
El cuerpo de Perón es trasladado a la Catedral Metropolitana en la mañana del 2 julio, y por la tarde es conducido hasta el Congreso nacional, donde sus restos permanecen hasta el 4. La congoja popular ante la pérdida del hombre que había concedido derechos sociales y ciudadanos a los trabajadores argentinos era enorme, tanto como la incertidumbre que provocaba el vacío político que dejaba con su ausencia.