Salta se anoticio de la muerte trágica del empresario del sector cárnico Franco Brunetti tras protagonizar un accidente de tránsito en el límite entre La Pampa y Buenos Aires.
El siniestro ocurrió pasadas las 21:30, a pocos metros del acceso a la localidad de Rivera, sobre la Ruta Provincial 60, en el tramo que une esa zona con Rolón. Por causas que aún se intentan establecer, una camioneta Toyota Hilux cabina simple sufrió un vuelco de gran violencia.
Como consecuencia del impacto, Brunetti perdió la vida en el lugar, mientras que otra persona que viajaba en el vehículo resultó gravemente herida. Uno de los ocupantes quedó atrapado dentro del habitáculo, lo que obligó a desplegar un importante operativo de rescate.
Franco Brunetti construyó su historia empresarial sobre una idea que repetía como un credo: la fe y el trabajo como forma de vida. A los 76 años, el empresario cárnico murió en un siniestro vial, pero dejó detrás una trayectoria que atravesó más de medio siglo de actividad y más de cuatro décadas marcadas por su impronta en Salta, donde logró posicionar a la provincia como una plaza relevante en la producción y comercialización de carne.
Nacido y formado en Buenos Aires, su vínculo con el oficio comenzó temprano. A los 15 años, sus padres lo emanciparon y le confiaron un pequeño capital para iniciar su propio camino. Dos años después, se convirtió en el matarife más joven del país al ingresar al Mercado de Liniers, en 1967. Desde entonces, su vida quedó ligada a la carne, primero entre carnicerías y ramos generales, luego entre campos y operaciones comerciales que lo llevaron a recorrer el país.
Su llegada a Salta en 1981 fue, según contaba, casi una casualidad. Un viaje con su esposa coincidió con la licitación del frigorífico local. Lo que encontró fue una provincia que lo impactó por su identidad cultural, pero también por su potencial productivo. Allí decidió instalarse y desarrollar un proyecto que, con el tiempo, transformaría el mercado ganadero local.
Brunetti sostenía que uno de sus mayores logros fue haber contribuido a modernizar la producción de carne en Salta. Cuando llegó, el stock ganadero era reducido y predominaban razas criollas; con los años, el sector incorporó genética, tecnología y sistemas más eficientes. Desde su rol empresarial impulsó la mejora genética, promovió concursos y acompañó el crecimiento de feedlots y cabañas que hoy tienen reconocimiento nacional.
Su trayectoria estuvo atravesada por crisis económicas, cambios de reglas de juego y momentos de fuerte tensión social. Recordaba especialmente los años de hiperinflación, cuando el deterioro del poder adquisitivo impactaba de lleno en la alimentación de las familias. En ese contexto, repetía una idea que sintetizaba su mirada: cada vez que hablaba de su carnicería pensaba en “doña Rosa”, en el consumidor común. Su obsesión era sostener precios accesibles. “Tengo los precios más económicos”, decía, como una forma de definir su rol dentro de la cadena alimentaria.
Esa preocupación por el acceso a la carne atravesó toda su carrera. Defendía la idea de que el empresario no solo debía producir, sino también garantizar que la proteína animal llegara a la mesa de la gente, incluso en contextos adversos. Esa lógica lo llevó a posicionarse públicamente en más de una oportunidad frente a las políticas económicas.
tenía una visión estratégica de largo plazo. Consideraba que el futuro de la Argentina estaba ligado al crecimiento de los mercados asiáticos y al rol del Pacífico en el comercio mundial. En ese escenario, entendía que Salta debía posicionarse como un actor clave, siempre que pudiera resolver sus problemas de competitividad.
Aunque tuvo vínculos con la política, especialmente en sus primeros años, nunca se definió como dirigente. Su participación estuvo ligada a gestiones concretas para el sector, en defensa de la actividad frigorífica y de las condiciones necesarias para sostener la producción.
A lo largo de su carrera insistió en dos valores como base de su trabajo: la calidad y la inocuidad sanitaria. Bajo esa premisa construyó una empresa que combinó eficiencia productiva con una fuerte vocación social.