Más allá del nombre tradicional de la efeméride, la jornada permite poner en discusión un tema que continúa vigente: el lugar que ocupan las personas mayores en la sociedad y la necesidad de garantizar que puedan transitar esta etapa de la vida con dignidad, autonomía y acceso efectivo a sus derechos.
El antecedente argentino tiene además una particular importancia histórica. El Decálogo de 1948 fue posteriormente incorporado a la Constitución Nacional de 1949, convirtiéndose en una de las primeras experiencias de reconocimiento específico de derechos para las personas mayores.
El Decálogo
El documento presentado en 1948 contemplaba una serie de derechos que, para la época, representaban un planteo novedoso sobre la protección de las personas mayores.
El primero era el derecho a la asistencia, que establecía la obligación de brindar protección integral a las personas mayores en situación de desamparo.
También se reconocía el derecho a la vivienda, entendido como el acceso a un lugar digno y con condiciones adecuadas; el derecho a la alimentación, con una dieta acorde con la edad y las condiciones físicas; y el derecho al vestido.
El Decálogo incorporaba además el derecho al cuidado de la salud física y moral, el derecho al esparcimiento, el derecho al trabajo cuando las condiciones lo permitieran, el derecho a la tranquilidad y, finalmente, el derecho al respeto y la consideración de los demás.
Cambio del concepto
Con el paso del tiempo también cambió la manera de hablar sobre el envejecimiento.
El término “ancianidad”, presente en el nombre tradicional de la efeméride, pertenece a un lenguaje utilizado históricamente para referirse a las personas de edad avanzada. En la actualidad, organismos especializados suelen utilizar expresiones como personas mayores o personas de edad.
Este cambio no es solamente una cuestión de palabras. También refleja una transformación en la manera de entender el envejecimiento.
Las personas mayores no son solamente sujetos que necesitan asistencia o cuidados. También son personas con derecho a decidir sobre sus propias vidas, participar de la sociedad, trabajar cuando así lo desean y pueden hacerlo, acceder a la cultura, disfrutar del tiempo libre y mantener vínculos sociales.