Argentina conmemora este domingo el Día del Periodista en uno de los momentos más críticos de la historia de la prensa en este país, entre denuncias de hostigamiento, ataques en las redes sociales, litigios judiciales y una creciente precarización laboral.
Esta fecha, que conmemora la fundación de La Gazeta de Buenos Ayres, en 1810, días después de la Revolución de Mayo, que dio inicio al proceso de independencia argentina, llega en medio de advertencias sobre un deterioro de la libertad de expresión desde que Javier Milei llegó a la Presidencia, en diciembre de 2023.
Argentina históricamente había sido un faro en la región en relación a la libertad de expresión. Hoy estamos dando pasos hacia atrás agigantados”, afirmó a EFE la directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina, Paula García Rey.
“Lo que fuimos documentando es casi una receta de prácticas autoritarias aplicada a Argentina, que incluye la identificación de un enemigo al cual atacar, que hoy funciona bajo el paraguas de ‘no se odia lo suficiente a los periodistas’”, señaló García Rey.
Precisamente, la frase “no se odia lo suficiente a los periodistas” ha sido acuñada por el propio Milei, que la repite cada día en las redes sociales y en sus discursos.
El presidente del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), Fernando Stanich, considera que “desde la asunción de Milei empeoraron las condiciones de las coberturas periodísticas, tanto por agresiones de militantes (seguidores) como por ataques de las fuerzas de seguridad”.
FOPEA registró 278 ataques contra la libertad de expresión durante 2025, la cifra más alta desde que comenzó su monitoreo, en 2008, y atribuye al Gobierno y en concreto al presidente el 85 % de los casos de “discurso estigmatizante” contra periodistas.
La organización Asuntos del Sur, que trabaja en el fortalecimiento de la democracia con perspectiva de justicia social, ambiental y de género, advierte que las agresiones a la prensa son las principales alertas del deterioro institucional en Argentina.
En su informe ‘Marcadores de Erosión Democrática’ indica que “la calidad democrática depende de la libertad para informar, investigar y cuestionar al poder” y ubica las libertades civiles y políticas en el país en un estado de “deterioro crítico”.
También da cuenta de un aumento de las agresiones a la prensa y el retroceso de Argentina en los índices internacionales de libertad de expresión, como el de Reporteros Sin Fronteras (RSF), en el que el país sudamericano ha descendido del puesto 40 en 2023 -cuando Milei llegó al poder- al 98 en 2026.