La elección del día está relacionada con un episodio ocurrido en 1928, cuando un grupo de taxistas porteños decidió buscar una alternativa frente a la caída de pasajeros y puso en marcha una modalidad novedosa: transportar a varias personas al mismo tiempo, establecer un recorrido fijo y cobrar una tarifa determinada.
Aquella iniciativa dio origen al colectivo porteño, que con el paso de las décadas se convirtió en una pieza fundamental del transporte público argentino.
En aquel momento, la actividad de los taxistas atravesaba dificultades y un grupo de conductores buscó una forma de conseguir más pasajeros. La idea fue sencilla pero innovadora: llevar a varias personas en un mismo vehículo, realizar un trayecto determinado y dividir el costo del viaje.
Los primeros servicios partieron desde la zona de Rivadavia y Lacarra, en el barrio de Vélez Sarsfield, y tenían como destino lugares como Primera Junta y Flores.
Los primeros vehículos eran, en realidad, automóviles adaptados para transportar varios pasajeros. Con el tiempo fueron incorporando características propias: carteles con los destinos, colores identificatorios y modificaciones en la estructura para aumentar la capacidad.
Así comenzó a desarrollarse un sistema que luego daría lugar a los colectivos que circulan actualmente.
Los primeros vehículos eran, en realidad, automóviles adaptados para transportar varios pasajeros. Con el tiempo fueron incorporando características propias: carteles con los destinos, colores identificatorios y modificaciones en la estructura para aumentar la capacidad.
Así comenzó a desarrollarse un sistema que luego daría lugar a los colectivos que circulan actualmente.
Cambios en la manera de viajar
La aparición del colectivo modificó la manera en que los habitantes de Buenos Aires podían trasladarse.
En aquella época, la ciudad ya contaba con tranvías, ómnibus y el subterráneo, pero el nuevo sistema ofrecía una particularidad: podía adaptarse con rapidez a diferentes recorridos y llegar a zonas donde otros medios de transporte no tenían cobertura.
La iniciativa se extendió rápidamente y comenzaron a aparecer nuevas líneas y recorridos.
Según el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el 24 de septiembre quedó asociado al inicio de la generalización de esta modalidad de viajes urbanos.
Primeros colectivos
Los primeros vehículos tenían poco que ver con los enormes colectivos que circulan hoy por las ciudades argentinas.
Se trataba inicialmente de automóviles que transportaban a un pequeño grupo de pasajeros. Algunos podían llevar alrededor de cinco personas y contaban con carteles que indicaban el recorrido.
La creciente demanda hizo que los vehículos fueran modificados para aumentar su capacidad.
Con el paso del tiempo aparecieron unidades específicamente diseñadas para transportar pasajeros y se consolidaron las líneas con recorridos determinados.
El colectivo dejó de ser una solución improvisada para convertirse en un verdadero sistema de transporte.
Aunque el 24 de septiembre de 1928 es la fecha tradicionalmente reconocida como el nacimiento del colectivo argentino, existen antecedentes anteriores de servicios de transporte colectivo.
El colectivero
Detrás de cada recorrido hay un trabajador que cumple una tarea que requiere concentración y responsabilidad.
Los colectiveros deben conducir durante extensas jornadas, respetar las normas de tránsito, prestar atención permanente al entorno y, al mismo tiempo, interactuar con los pasajeros.
En las grandes ciudades, además, enfrentan situaciones de tránsito intenso, calles congestionadas, cambios climáticos y recorridos que pueden modificarse por obras, cortes o manifestaciones.
Su trabajo también implica una responsabilidad particular porque transportan diariamente a numerosas personas.