Atlético no terminó sacando provecho de un regalo inicial, la mano en el área de Joaquin Seys en un salto completamente descoordinado. A los 8 minutos, Julián Álvarez convirtió el penal con un derechazo seco, junto a un poste. Quinto gol de la Araña en ocho cotejos de esta Champions, pero a diferencia de los cuatro encuentros anteriores en los que marcó, esta vez no fue suficiente para ganar. Y eso que, en el tiempo adicionado del primer tiempo, un córner de Julián, peinado en el primer palo por Griezmann, fue conectado en el segundo poste por Ademola Lookman, que viene de Atalanta con una respetable estadística por la Champions: seis goles y tres asistencias en 14 encuentros.
El 2-0 era un premio excesivo para el Atlético, que había pasado por apuros y, como tantas veces, se encomendaba a las atajadas de Jan Oblak. Brujas era valiente, pero le faltaba filo para terminar bien los ataques. Lo encontró en la segunda etapa con un delantero de madre argentina: Nicoló Tresoldi, de 21 años, nació en Cagliari, tiene pasaporte argentino y representando a los Sub 19 y 21 de Alemania -se formó en el Hannover- metió 13 goles en 30 partidos.
A medida que el encuentro se complicó con el 2-2 de Brujas, Simeone buscó variantes con los ingresos de Sørloth (cabezazo en el travesaño y un mano a mano que le tapó el arquero Mignolet) y Baena. Hubo otro golpe de fortuna -gol en contra- que el Atlético no terminó de capitalizar: a los 33 minutos, el centro desde la derecha de Llorente fue enviado hacia adentro de su arco por el central ecuatoriano Joel Ordóñez. Debía aguantar un cuarto de hora el Atlético, y no pudo, con Molina habilitando la entrada del griego Tzolis, autor del 3-3 a los 44 minutos.
