La Cámara de Diputados dio un paso clave para el sistema universitario argentino, al aprobar con 158 votos a favor y 75 en contra la media sanción de la Ley de Financiamiento Universitario. La iniciativa, impulsada principalmente por la oposición, propone un financiamiento automático para las universidades nacionales, que se actualizará según la inflación, y garantiza paritarias cada tres meses para los salarios de docentes y personal no docente. Además, prevé un aumento significativo en las becas estudiantiles.
El proyecto, presentado por el radicalismo disidente de Democracia para Siempre y apoyado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), desafía directamente las políticas de Javier Milei. El mandatario había vetado una ley similar el año pasado y se enfrenta ahora a una nueva ofensiva legislativa que busca redefinir las prioridades del gasto público, específicamente en educación.
La discusión se dio en un marco de tensión política, con algunos diputados del oficialismo intentando restar apoyos a la oposición antes de la votación. A pesar de los esfuerzos por parte del Gobierno para hacer caer el quórum, finalmente se consiguió que 131 legisladores estuvieran presentes en el recinto. La falta de una mayoría especial de dos tercios impidió que se alcanzara la aprobación total, lo que deja abierta la puerta a una nueva batalla en el Senado.