Ali Khamenei, líder supremo del régimen de Irán, fue abatido este sábado en los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel en Teherán. La información fue confirmada por el presidente Donald Trump después de varias horas de incertidumbre sobre su paradero.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había asegurado que había “indicios” de que el ayatollah no sobrevivió a los potentes bombardeos efectuados contra su complejo de seguridad. “Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán… y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida”, señaló el mandatario durante un discurso televisado.
Tras el pronunciamiento de Netanyahu, la prensa israelí informó que por la noche tanto Trump como el premier israelí vieron “una foto del cuerpo” de Khamenei. “Altos cargos israelíes fueron informados de la eliminación de Khamenei. Su cuerpo fue retirado de entre los escombros de su complejo” residencial, indicó la cadena pública KAN.
La figura de Khamenei se ha mantenido en el centro del poder iraní durante más de tres décadas, adaptando el régimen a las cambiantes circunstancias regionales e internacionales. Su legado, marcado por el autoritarismo y la consolidación de una red de influencia regional extremista, enfrenta ahora la prueba de la sucesión, un proceso que podría determinar el rumbo de Irán en los próximos años.